STECHOME ✔️ Tecnología para la eficiencia energética

Adiós a la morosidad energética en las Comunidades de Propietarios

Verificado una vez más el éxito de una exclusiva metodología innovadora para la gestión energética residencial. En el nuevo camino de las “comunidades energéticas locales o de energías renovables” donde hay una apuesta clara por la generación distribuida mediante redes de calor o District Heating, así como por el empoderamiento energético del usuario, se hace fundamental para su éxito contar con herramientas y servicios que garanticen la máxima eficiencia con el máximo control energético y económico. El gran miedo del promotor/usuario a los sistemas centralizados viene derivado de la gestión económica y de la posible morosidad.

Después del primer año de la implantación y funcionamiento en un District Heating del sistema de recargas energéticas Stechome, los resultados reflejan su efectividad en todos los aspectos; económicos, energéticos y sociales.  Un control del consumo, un control de coste y un proceso de empoderamiento energético real.

Este servicio gestiona los consumos eléctricos, de calefacción y de agua sanitaria, siendo recargable desde cualquier smartphone, tablet o PC desde una cuenta bancaria o tarjeta de crédito, ayudando a los usuarios a gestionar su consumo, coste y confort, conociendo de primera mano toda la información energética de su vivienda eliminando al 100% la morosidad energética.

Optimización de los recursos públicos

En su momento, lo novedoso del sistema provocó dudas y miedos; suponía un reto importante, y una parte del espectro técnico y político no compartía la aplicación de un sistema de recargas para un servicio energético. Adelantar el pago del servicio supondría una carga sobre las espaldas de personas en situación de vulnerabilidad social y que esta forma de gestión energética beneficiaría únicamente a los prestadores del servicio.

Sin embargo, el tiempo ha demostrado que se han optimizado los recursos públicos minimizando gastos: los usuarios han podido ahorrar más de un 10% sin necesidad de realizar ninguna inversión previa, logrando así morosidad 0 y el aprendizaje de unos hábitos de consumo mucho más eficientes, gracias al conocimiento en tiempo real de su consumo y coste reales.

El sistema ha permitido identificar verdaderas situaciones y comportamientos que han requerido un tratamiento “social”, canalizando a través del sistema ayudas económicas para combatir la denominada “pobreza energética”. Y lo que fue visto como una amenaza, se ha convertido en una mejora.

Viviendas ocupadas y nº de viviendas con saldo negativo

En este gráfico podemos observar el volumen de las viviendas realmente ocupadas según los distintos meses en comparación, y el nº de viviendas con saldo negativo ese mismo mes. El resultado es un porcentaje de impacto de morosidad medio del 4,80% donde sólo 8 viviendas, se encuentran con saldo negativo a finales de este otoño.

A lo largo del último año, y con una ocupación media de 158 viviendas sobre 162 que tiene el edificio, el porcentaje de viviendas que han estado en algún momento en una situación de saldo negativo no ha llegado al 5%. Una situación que no afecta al impacto energético del conjunto, ya que los usuarios con saldo negativo no pueden hacer uso de los suministros energéticos hasta alcanzar una situación de saldo positivo. Y la media del saldo negativo de estas viviendas no ha superado los 30€ mensuales, lo que ha facilitado una gestión económica realmente eficaz y sin tensiones de tesorería.

El 82% de las recargas energéticas realizadas han sido frente a una cuenta bancaria convencional y sólo el 15% se han realizado utilizando una tarjeta de crédito o débito. El resto, ha sido mediante la realización de transferencia o ingresos a través de cajeros automáticos.

Morosidad cero y empoderamiento familiar

Cada vez más entidades públicas o privadas de vivienda social de alquiler habitual o vacacional, comunidades de propietarios y administradores de fincas, se lanzan a utilizar esta metodología con la que se logra eliminar la morosidad vinculada a los sistemas centralizados, así como a mantener una independencia total gracias al control y gestión en tiempo real del consumo de manera automática, planificando así el saldo energético y evitando sustos en las facturas.

Conocer lo que cuesta una ducha o la diferencia que supone a nivel de ahorro poner la calefacción a 20 o 23 grados, hace que el inquilino haga un uso mucho más sostenible y eficaz de sus recursos. Este es precisamente el objetivo fundamental de esta metodología: empoderar a las familias, garantizar una gestión eficaz y fomentar el uso coherente de los sistemas centralizados, intentando reducir el impacto energético y medioambiental.

Metodología de Recargas Energéticas Stechome

Esta fórmula de recarga energética para el cobro de agua caliente y calefacción ya ha sido implantada en otras promociones de vivienda pública y privada. Actualmente se están desarrollando proyectos en Madrid, Asturias, Sevilla y Galicia, y próximamente se desarrollará un gran proyecto que permitirá a más de 2000 viviendas disponer de las herramientas adecuadas y la información necesaria para luchar contra la morosidad y empoderarse frente a la energía.

El sistema de recargas energéticas, consiste en un mix de soluciones tecnológicas para el control integral del consumo energético, acompañado de ciertos protocolos para la sensibilización, servicios de acompañamiento y gestión energética.

Un sistema de recargas, muy similar al de cualquier servicio público de transporte donde  cada usuario realiza recargas de saldo (de entre 10€ y 50€) que disminuyen en función del consumo de diferentes suministros ofreciendo al usuario el acceso a la información relacionada con su  consumo y coste real 24h/365 días.

Este sistema cuenta también con un Asistente Virtual de empoderamiento, una plataforma web de gestión administrativa, generación de alarmas e indicadores, gestión de ayudas sociales, repercusión de tasas energéticas / medioambientales, envío de mensajería y Digitalización de edificios. Y sobre todo, es 100% eficaz para luchar contra la pobreza energética.

Gracias a haber conocido de primera mano estos resultados y sus efectos positivos en el terreno de la eficiencia energética, el ahorro y la sostenibilidad, podemos afimar que un año después, los usuarios de esta red de calor, se han habituado fácilmente al sistema, realizan procesos de recarga con un bajo nivel de devoluciones, demostrando gran responsabilidad y compromiso, y la cuenta bancaria de su comunidad está completamente saneada.